El fuerte sol casi no me deja ver, estoy confundido, indignado, me siento derrotado, me han tomado desprevenido, sólo sé que junto a mi caminan muchos otros, en sus pasos puedo notar que se sienten igual que yo. ¿Hacia dónde nos llevan?, pregunté, al paredón camarada, ¿cuál paredón, para qué nos llevan?, a fusilarnos camarada, ahora sí nos jodimos.
Llegamos al paredón, se escucha la voz de uno de nuestros verdugos, ¡Por cometer el delito de hacer uso indebido de su cupo de dólares en gastos superfluos y otros actos punibles, yo, el Rodrigo que perdió la Cabeza los condeno a morir fusilados en el paredón de los traidores! Un momento, ¿qué es esto?, levanto la mirada pero el sol apenas si me deja distinguir unas cuantas siluetas, se escuchan risas, botellas de champaña, aún sigo sin entender, ¿nos van a fusilar y ellos celebran con champaña?, claro camarada ¿acaso no le ha visto la cara a sus verdugos?, levanto la mirada de nuevo y ahí están, la sombra de una nube pasajera los acaba de delatar, Rodrigo, Alcides, el director de CADIVI, unos banqueros ricachones y unos mafiosos que se llenaron los bolsillos vendiendo dólares en el mercado negro, todos juntos felicitándose, ¡Abran fuego!, los que en el paredón estábamos sólo escuchamos un estruendo, ¡¡¡400$!!!
¡Carajo!, me levanto de mi cama y aunque quisiera pensar que es una pesadilla no podría hacerlo, se acerca el año nuevo y me hacen esto, es lo primero que pienso, luego recuerdo a Alcides hablando de controlar la venta de cupos y de gastos superfluos, a Rodrigo diciendo que perdimos millardos de dólares por los ilícitos cambiarios y me siento a escribir:
“Carta abierta a unos incompetentes…
Ciertamente, era necesario tomar medidas urgentes respecto a la serie de delitos que se vienen cometiendo en el país con la compra ilegal de cupo de dólares, si bien todavía me sigue pareciendo estúpida la idea de inhabilitar las tarjetas prepagadas para realizar consumos en el exterior, también me sigue pareciendo una medida arbitraria porque con esta acción sólo se beneficia el ricachón que tiene acceso a poseer tarjetas de créditos, porque aunque ustedes sugieran a los bancos realizar el cambio de las mencionadas prepagadas por tarjetas de crédito, la verdad está muy lejos de ser la que ustedes plantean.
Primero, ningún banco en Venezuela le otorgaría una tarjeta de crédito a una persona que no califica para sus requisitos mínimos, porque nosotros no pedimos las tarjetas prepagadas por puro placer sino porque nos rechazan cada vez que hacemos el intento de pedir una de las que nos permiten comprar fiado, porque de eso en realidad se tratan las de crédito.
Segundo, no se detuvieron ustedes a pensar en la seguridad que le brinda al usuario realizar pagos en el exterior con una tarjeta prepagada, puesto que éstas deben tener el monto previamente depositado para poder realizar el pago y esta característica la hace menos propensa a la clonación o robo de identidad, porque no creo que ningún ladrón se atreva a robar pagando de contado, a diferencia de una tarjeta de crédito común que puede ser utilizada hasta que llegue a su límite de crédito.
Luego, teniendo en cuenta la mención que se hizo a los gastos de tipos superfluos, primeramente, ¿serían tan amables de definirme de manera apropiada y formal lo que consideran gastos superfluos? Y seguidamente quiero que me expliquen ¿en cuál ley se le otorga a ustedes la capacidad de decidir en qué puedo gastar o no, mi dinero y mi cupo?
Ahora, teniendo en cuenta los argumentos expuestos por ustedes para justificar las decisiones tomadas de, suspender las tarjetas prepagadas, reducir en un 86,7% el cupo de dólares para transacciones electrónicas y de dejar intacto el cupo de viajeros, permítame expresar lo siguiente, es de ESTÚPIDOS creer que se pueden realizar gastos superfluos con 3.000$ pero no con 400$, con el antiguo cupo me fue posible comprar mi computador personal en el exterior a un tercio de su costo aquí en el país, con ese mismo cupo le era posible a cualquier investigador comprar muchos de los libros especializados o de investigaciones particulares de universidades en el extranjero, que está de más decir no se encuentran en las librerías, también le abría la posibilidad a un atleta de alto rendimiento comprar equipo especializado y de última generación para mejorar su capacidad, técnica y desempeño. Todos esos gastos no parecieran para mi ser superfluos desde ningún punto de vista, pero con 400$ ¿qué vamos a comprar?, tal vez un lindo par de medias o unas corbatas de seda, de esas que exhiben ustedes frente a las cámaras de televisión, o mejor aún una cámara digital para tomarnos unas fotos junto a Chino y Nacho, como hizo Pedro Carreño en la “humilde” fiesta de quince años para su hija, no sé, pero a mi parecer reducir el cupo a tan sólo 400$ no tiene otra consecuencia directa más que limitar el uso de la divisa a gastos NETAMENTE SUPERFLUOS.
Ya para terminar, me sorprende su terquedad de mantener el cupo de viajero intacto e incluso facilitar los medios para obtener los dólares en efectivo a los viajeros, hagamos una encuesta en Venezuela y detengámonos a analizar qué porción de nuestra población tiene la dicha de viajar al extranjero para vacacionar, es ahí cuando me doy cuenta que sus decisiones no tienen otra intención que favorecer al rico y al que roba, sin importar que el PUEBLO SE JODA, porque el rico seguirá viajando y el que roba seguirá robando, ya que ahora seguirá comprando cupos de viajeros impunemente, pero el pueblo que trabajaba y subsistía haciendo un uso correcto de su cupo, ha sido despojado de su derecho al trato igualitario y de su derecho a trabajar y tener una vida digna.
Cierro esta carta abierta sin decir nombres, porque sólo con nombrarlos INEPTOS e INCOMPETENTES ya los identifica delante del pueblo.
Hoy más que nunca les digo a ustedes, no importa cuántas trabas nos pongan en el camino, el pueblo noble y justo siempre seguirá luchando y no permitirá que le arrebaten su dignidad, hoy más que nunca y aunque a ustedes les hieda: PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE, estén seguros de que vamos a VENCER…. “
Pd.: Rodrigo conseguí tu cabeza, me tomó bastante tiempo te confieso, pero resulta que estaba buscando mal, la estuve buscando en google pero todo este tiempo estuvo entre el estiércol, acompañada de la de Alcides y la del director de CADIVI…
por Aristóbulo Meneses.
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